Espectáculo de drones en Navidad y Nochevieja: cuándo contratarlo

Cada otoño se repite la misma escena en muchas concejalías de festejos: el programa de Navidad está a medio cerrar, alguien propone un espectáculo de drones para el encendido de luces, para Nochevieja o para la llegada de los Reyes, y la pregunta que viene detrás es siempre la misma. ¿Llegamos a tiempo?

La respuesta depende menos del espectáculo que del orden en que se toman las decisiones. De todas las piezas del programa navideño, esta es la que más depende de cosas que no controla quien la programa: un sitio concreto, una fecha concreta, una autorización ligada a ambos y el tiempo que haga esa noche. Si esas cuatro cosas se deciden en el orden correcto, hay margen. Si se deciden al revés, el margen se come solo.

Esto no va de precio ni de cuántos drones hacen falta, que ya están contados en otras entradas. Va de lo propio de estas fechas: por qué la agenda se llena antes, qué hay que decidir primero, qué cambia en invierno y cómo se encaja el vuelo con una cabalgata, con las campanadas o con los fuegos.

¿Estás cerrando ya el programa de Navidad?

Dinos la fecha y el sitio y te contestamos qué es posible allí, con qué flota y qué tramitación lleva. La propuesta, en menos de 48 horas.

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Por qué en Navidad la agenda se llena antes

El resto del año, las fiestas de cada pueblo caen en semanas distintas y el calendario se reparte solo. En Navidad no. Todo el mundo quiere las mismas cuatro o cinco noches: el encendido del alumbrado, algún fin de semana de diciembre, Nochevieja y la tarde del 5 de enero. Ayuntamientos, centros comerciales, hoteles y empresas piden a la vez, y lo piden para la misma semana. Lo contamos al repasar cuándo y dónde se contrata en España: la Navidad es el segundo gran pico del año.

Un espectáculo de drones no se desdobla. Cada uno necesita su flota montada en su sitio y su equipo de pilotos esa misma noche, así que las fechas señaladas se asignan por orden de llegada, y las que se confirman primero son las que tienen ubicación y fecha cerradas, no las que solo han pedido precio.

Hay un segundo motivo, más administrativo, que conviene tener en cuenta en un ayuntamiento. Diciembre y enero caen en ejercicios presupuestarios distintos. Un espectáculo para Nochevieja sale de la partida de este año; uno para la cabalgata de Reyes, de la del año que viene. Si la idea es hacer las dos cosas, merece la pena preguntar pronto con cargo a qué partida va cada una, porque es de esas cosas que se descubren tarde.

Qué decidir, y en qué orden

Casi todos los proyectos navideños que salen bien siguen la misma secuencia. Y casi todos los que se complican empezaron por el diseño, que es la parte más apetecible y la que menos prisa corre.

1. La noche, y la hora exacta

No basta con «en Navidad». Hace falta la fecha y la hora, porque de ellas depende todo lo demás. En diciembre anochece pronto, y eso juega a favor: un espectáculo a primera hora de la noche lo ve el público familiar, con niños, sin esperar a las tantas. En Nochevieja, en cambio, lo normal es que el momento lo marque la medianoche. Son dos públicos distintos y dos formas distintas de plantear el programa.

2. El sitio

La plaza que parece obvia en diciembre suele ser la más complicada. Es la que tiene el árbol, el alumbrado colgado de fachada a fachada, las casetas del mercadillo y más gente junta que en ninguna otra noche del año. Un espectáculo necesita una zona de despegue separada del público y un espacio de vuelo despejado, y eso a veces está en la plaza y a veces a unos cientos de metros, en un parque o en una explanada desde la que se ve igual de bien.

Por eso el sitio se decide antes que nada, y se decide con quien va a volar. Lo desarrollamos para el caso municipal en la página de espectáculos para ciudades y fiestas.

3. Los permisos

La autorización aeronáutica va ligada a un sitio y a una fecha. Si cualquiera de los dos cambia, hay que volver a empezar esa parte, y en diciembre no suele haber tiempo para empezar dos veces. Qué se tramita, ante quién y por qué no se improvisa está en permisos para un espectáculo de drones.

Nos encargamos de la gestión integral de los permisos ante las autoridades aeronáuticas y ante el ayuntamiento. Según dónde y cómo se vuele, el expediente va a un organismo o a otro; de eso nos ocupamos nosotros. Lo que queda del lado del organizador son los permisos propios del evento (ocupación de la vía pública, cortes, horarios), que en Navidad se cruzan con los de mercadillos, alumbrado y cabalgata. El reparto completo está en quién decide y qué se firma.

4. El diseño

Solo ahora. Con sitio, fecha y tramitación en marcha, el diseño tiene todo el otoño por delante. Y aquí hay un consejo que vale especialmente en Navidad: la estrella, el árbol y los tres camellos los va a ver el público en muchos sitios. Lo que se recuerda es lo que solo puede pasar en ese cielo: la torre de la iglesia, el escudo de la ciudad, el nombre del barrio, una figura que cuente algo del lugar.

Cuántas figuras caben y con cuántos drones se resuelven depende de lo que se quiera contar. Lo explicamos en cuántos drones lleva un espectáculo; como referencia, trabajamos desde 150 drones hasta 7.000.

El sitio y la fecha, antes que el diseño

Es el orden que da margen en diciembre. El diseño se hace en semanas; un cambio de ubicación a última hora obliga a rehacer la tramitación.

Ver cómo trabajamos los espectáculos

El invierno: frío, viento y noches sin fecha alternativa

Los drones vuelan en invierno, y los espectáculos navideños se hacen cada año. Pero la meteorología de diciembre pide dos cosas que en agosto se dan por supuestas.

La primera es técnica. El frío penaliza las baterías y el viento de las noches de invierno puede estar por encima de los límites de la operación. La decisión de volar o no la toma el operador el mismo día, con criterio de seguridad y dentro de lo que fija la autorización. No es una decisión comercial ni se negocia esa noche.

La segunda es de calendario, y es la que más se pasa por alto. En unas fiestas patronales, si una noche no se puede volar, se pasa a la siguiente. La Nochevieja no tiene noche siguiente, y la cabalgata tampoco. Así que el plan alternativo hay que pensarlo distinto: una ventana horaria más amplia esa misma noche, otra noche de las fiestas para el mismo espectáculo, o qué pasa si al final no se vuela. Eso se pacta por escrito antes de firmar, no el 31 a las diez de la noche.

Con la cabalgata, las campanadas o los fuegos

En Navidad el espectáculo casi nunca va solo: se mete en un programa que ya tiene su propio ritmo. Estas son las tres combinaciones que más se plantean.

La cabalgata de Reyes

La cabalgata se mueve y acumula retrasos; el espectáculo, no. Tiene un sitio fijo y una ventana de vuelo concreta. Por eso funciona mejor en el punto donde termina el recorrido, como cierre o como recibimiento de los Reyes, que a mitad de camino, donde el público está repartido a lo largo de varias calles y mira hacia la carroza. Conviene que la organización de la cabalgata y la del vuelo hablen de horarios desde el principio y dejen un margen para los retrasos.

Las campanadas

En Nochevieja la hora no es negociable, y eso simplifica una decisión: si el espectáculo va antes o después de las doce. Antes, puede hacer de cuenta atrás y llevar a la plaza hasta las campanadas. Después, es la celebración. Las dos funcionan, pero no se diseñan igual, y hay que saberlo antes de empezar el diseño, no después.

Los fuegos artificiales

Muchos municipios tienen una tradición pirotécnica en estas fechas, y no hace falta renunciar a ella. Y no siempre hay que elegir: el show de drones se puede combinar con pirotecnia en la misma noche, cada uno donde funciona mejor. Los drones aportan las figuras, los textos y el relato; la pirotecnia, lo que la pirotecnia sabe hacer. Cuándo conviene cada uno lo comparamos en drones o fuegos artificiales, y la respuesta más frecuente en Navidad es que las dos cosas en la misma noche, bien ordenadas.

Preguntas frecuentes

¿Se puede usar el mismo espectáculo en Nochevieja y en Reyes?

El diseño, sí, y eso abarata. La tramitación, no: cada sitio y cada fecha son un expediente propio. Si se quieren las dos noches, mejor plantearlas juntas desde el principio.

¿Molesta el alumbrado navideño?

Es una de las cosas que se miran al estudiar el sitio, junto con los cables, las grúas y las estructuras temporales. A veces obliga a mover la zona de despegue; rara vez impide el espectáculo.

¿Y si el ayuntamiento todavía no tiene el presupuesto aprobado?

Se puede avanzar en el estudio del sitio y en el diseño mientras tanto. Lo que no conviene es esperar al último momento para confirmar fecha y ubicación, porque eso es lo que arranca la tramitación. La antelación general la contamos en cuánto cuesta un espectáculo de drones.

¿Lo hace un equipo propio o subcontratado?

En nuestro caso, propio. Diseñamos, fabricamos y volamos nuestros propios drones, y el equipo que los opera es nuestro: no subcontratamos el vuelo. Llevamos más de 500 espectáculos, y buena parte de los municipales se deciden exactamente así: con el programa a medio cerrar y la Navidad a la vuelta de la esquina.

Lo que conviene tener antes de llamar

Cuatro cosas: la noche y la hora, el sitio (o las dos o tres opciones que se barajan), en qué momento del programa va —encendido, cabalgata, campanadas— y quién tiene que aprobar el diseño. Con eso ya se puede decir qué es posible y en qué plazos.

El resto se resuelve por el camino. Cuéntanos tu Navidad y te devolvemos qué se puede hacer en ese sitio, esa noche y con qué margen.

Tu Navidad, con fecha y sitio cerrados a tiempo

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  • ✓Gestión integral de los permisos ante las autoridades aeronáuticas
  • ✓Equipo y drones propios: no subcontratamos el vuelo
  • ✓Plan para la noche sin fecha alternativa, por escrito antes de firmar

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