Drones en Tokio 2020: Intel y los 1.824 drones que cambiaron la historia

La noche del 23 de julio de 2021, mientras buena parte del planeta seguía en pleno confinamiento por la pandemia, la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 produjo una de las imágenes más recordadas de la última década: una réplica giratoria del planeta Tierra formada por 1.824 drones suspendidos sobre el Estadio Olímpico, mientras la versión coral de «Imagine» de John Lennon sonaba por los altavoces.

Para los espectadores de televisión, fue un momento emotivo en medio de un evento atípico. Para la industria de los espectaculo drones, fue la noche en la que un formato nicho dio el salto definitivo al imaginario popular global. Hasta ese momento, los drone shows eran conocidos por especialistas y aficionados a la tecnología. Después de Tokio, se convirtieron en una pieza habitual de cualquier ceremonia internacional de gran formato.

En este artículo te contamos qué ocurrió exactamente aquella noche, qué tecnología desplegó Intel para coordinar 1.824 aeronaves a la vez, por qué este show concreto marcó un punto de inflexión cultural y qué aprendimos los profesionales del sector que hoy operamos producciones similares desde el curso drones homologado en España.

¿Qué ocurrió la noche del 23 de julio de 2021?

La ceremonia inaugural se celebró sin público, con un estadio prácticamente vacío y los Juegos aplazados un año por la COVID-19. En ese contexto, las imágenes que viajarían al mundo eran más importantes que nunca, porque no había un graderío vibrando: el espectáculo se diseñó para la cámara y para el directo televisivo.

Hacia la mitad del evento, los focos se apagaron y sobre el cielo del Estadio Olímpico apareció el logotipo de los Juegos de Tokio 2020 formado por puntos luminosos en movimiento. Era el primer guiño de los drones. Acto seguido, esos mismos puntos se reorganizaron en una esfera tridimensional giratoria que representaba el planeta Tierra, con los contornos de los continentes claramente visibles. La esfera giró sobre su eje durante varios minutos mientras la coral de niños interpretaba «Imagine» en distintos idiomas.

La coreografía duró aproximadamente seis minutos y supuso el momento más visto de toda la ceremonia. Para muchos televidentes, fue la primera vez que vieron un drone show de gran formato en un evento mainstream. Para Intel, que llevaba años trabajando este formato, fue la consagración pública de su programa Shooting Star.

¿Cuántos drones se usaron y por qué exactamente esa cifra?

El número exacto fue de 1.824 drones Intel Shooting Star volando de forma simultánea, todos coordinados desde una única estación de control terrestre. La cifra no era arbitraria: en 2018, Intel ya había batido el récord Guinness con 1.218 unidades en los Juegos Olímpicos de Invierno de PyeongChang y, ese mismo año, con 2.018 drones en la celebración del 50º aniversario de la compañía.

El reto de Tokio no estaba tanto en la escala absoluta como en la complejidad de la coreografía: formar una esfera tridimensional giratoria con resolución suficiente para que los continentes fueran reconocibles desde múltiples ángulos de cámara. Esto exige una distribución espacial muy concreta, donde cada dron ocupa una coordenada exacta y rota junto al resto manteniendo la geometría.

Si quieres entender cómo funcionan estos enjambres coordinados a nivel técnico, hemos publicado una guía detallada sobre qué es un enjambre de drones y cómo funciona, donde explicamos la diferencia entre formaciones preprogramadas y enjambres con autonomía real.

¿Qué tecnología había detrás del programa Intel Shooting Star?

El Shooting Star era un dron de cuatro rotores diseñado específicamente por Intel para shows de luces. Pesaba apenas 330 gramos, llevaba LEDs RGB capaces de generar más de cuatro mil millones de combinaciones de color y estaba diseñado para volar en flota controlada por software propietario.

Las claves tecnológicas que permitieron la coreografía de Tokio fueron tres:

  • Software de coreografía 3D: el equipo creativo de Intel utilizó herramientas internas para dibujar la animación en un entorno virtual, simular el vuelo completo y traducir el resultado a coordenadas GPS para cada dron.
  • Posicionamiento GPS centimétrico: cada aeronave conocía su posición con precisión de pocos centímetros, lo que permitía mantener la formación nítida incluso con viento moderado.
  • Control desde una sola consola: un único operador supervisaba toda la flota desde tierra, gestionando despegues, aterrizajes y posibles incidencias en tiempo real.

Esta combinación es la misma que hoy emplean las productoras de shows de drones sincronizados con IA, aunque con mejoras importantes en escala y autonomía de batería respecto a la generación Shooting Star de 2021.

¿Por qué Tokio 2020 fue el punto de inflexión cultural?

Hubo drone shows antes de Tokio. Disney llevaba operando producciones con drones desde 2016 en sus parques temáticos. Las celebraciones de Año Nuevo en China desde 2018 incluían flotas de varios cientos de unidades. Y el propio Intel había firmado producciones notables en el Super Bowl y en los Juegos de PyeongChang.

Pero la audiencia mundial de una ceremonia olímpica es de otro orden: estimaciones conservadoras hablan de más de mil millones de espectadores en directo. Si sumamos las repeticiones de las semanas siguientes y las publicaciones en redes sociales, el alcance multiplica por varios órdenes el de cualquier evento previo.

Después de aquella noche, las cosas cambiaron con velocidad:

  • Ceremonias deportivas: Beijing 2022, los Juegos del Mediterráneo, las próximas olimpiadas y prácticamente cualquier evento internacional incorporan ya drone shows como elemento estructural.
  • Marcas y patrocinadores: empresas de automoción, moda, tecnología y banca empezaron a contratar drone shows como sustituto del lanzamiento tradicional de producto.
  • Eventos municipales: ayuntamientos de medio mundo (incluidos varios en España) plantearon sustituir parte de la pirotecnia de fiestas patronales por drones, con argumentos de seguridad y sostenibilidad.
  • Bodas y eventos privados: el formato se democratizó hacia producciones más pequeñas (50 a 300 drones) accesibles a celebraciones particulares. Hoy es habitual contratar shows de drones para bodas en cualquier comunidad autónoma.

¿Qué shows posteriores se inspiraron en Tokio 2020?

Repasar la línea temporal posterior a 2021 es repasar una historia de récords y producciones cada vez más ambiciosas. Algunos de los hitos más relevantes que descienden directamente del impacto cultural de Tokio:

  • Beijing 2022: ceremonia de invierno con drones formando un copo de nieve gigante y figuras del año del Tigre. Continuidad olímpica directa.
  • Año Nuevo Chongqing (2025): drones despegando desde azoteas de varios edificios y coreografiados como un escenario urbano distribuido. Una evolución de la idea Tokio aplicada a la geografía urbana.
  • Genesis Shanghai (2024): 3.281 drones para el lanzamiento de la marca de lujo. Modelo de negocio derivado de la atención mediática que Tokio puso sobre el formato.
  • Shenzhen DAMODA (2024): primer show con más de diez mil drones simultáneos. La escala que Intel parecía haber inventado en Tokio quedó multiplicada por cinco.
  • EHang Hefei (2026): el récord absoluto con 22.580 drones, que repasamos en detalle en el artículo dedicado al récord mundial de EHang en la Spring Festival Gala.
  • UMILES Madrid (2026): el primer espectáculo gratuito de mil drones en España, dentro de las fiestas de la Comunidad. Contamos cómo se gestó en nuestro reportaje sobre los 1.000 drones de Madrid en mayo de 2026.

El recorrido completo, con los diez casos más icónicos del mundo, lo tienes en nuestro listado de los mejores drone shows del mundo.

¿Qué aprendimos los profesionales del sector tras Tokio 2020?

En UMILES, la lección de Tokio se puede resumir en tres ideas que aplicamos en cada producción que hacemos hoy:

  • La narrativa importa más que la cifra: lo que la gente recuerda de Tokio no son los 1.824 drones, sino el globo terráqueo girando con Imagine de fondo. En cualquier show, una buena historia visual pesa más que la pura escala.
  • El formato es escalable hacia abajo: si un show olímpico puede emocionar a mil millones de personas, un show de 300 drones puede emocionar a quinientos invitados en una boda o a veinte mil vecinos en una fiesta patronal. La diferencia está en la dirección artística, no en el presupuesto.
  • La formación es la barrera de entrada real: las herramientas tecnológicas se democratizan rápido, pero la capacidad de planificar, autorizar y ejecutar un show con seguridad sigue siendo un perfil profesional escaso. Por eso en nuestro curso operador drones audiovisual formamos a los pilotos que después operan flotas de varios cientos de drones en eventos reales.

Tokio 2020 fue también la prueba definitiva de que los drone shows son una alternativa estable a la pirotecnia. Sin ruido, sin humo, sin riesgo de incendio en zonas naturales y con un control creativo infinitamente superior. Es uno de los argumentos centrales que utilizamos cuando un cliente nos pregunta si conviene cambiar fuegos artificiales por show de drones en su próximo evento.

¿Qué viene después del legado de Tokio 2020?

Cinco años después, la industria ha pasado de los 1.800 drones de Tokio a los 22.580 de EHang. La escala ha crecido más de un orden de magnitud y, con ella, las posibilidades creativas. Pero lo verdaderamente relevante es que el formato ya no se mide solo por número de unidades, sino por la calidad del relato visual, la integración con otros lenguajes (música en directo, mapping, proyecciones) y la capacidad de adaptarse a cualquier tipo de evento.

En España, los próximos años traerán shows en festivales de música (donde ya operamos shows de drones para festivales), en celebraciones municipales de todo tipo y en producciones corporativas que hoy todavía recurren a soluciones audiovisuales más limitadas. La curva de aprendizaje que abrió Tokio en 2021 sigue ascendiendo y necesita pilotos preparados para operarla.

Si te apasiona este tipo de tecnología y quieres formar parte de la próxima generación de producciones de drone light show, en UMILES University te formamos como piloto profesional homologado por AESA, con sedes en Madrid, Bilbao, Málaga, Galicia y Asturias. Solo debes ponerte en contacto con nuestro equipo desde la página de contacto y te orientaremos sobre el itinerario formativo que mejor encaja con tu perfil.

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