Trabajar con drones en emergencias y seguridad: cómo es el oficio

En emergencias y seguridad el dron no se usa porque quede bien en un vídeo. Se usa porque llega antes y ve lo que una persona no puede ver: de noche con una cámara térmica, desde arriba en un incendio, sobre un terreno al que un equipo de tierra tardaría horas en acceder. Por eso es una de las especialidades con más vocación, y también una de las que peor se entienden como salida profesional.

La pregunta de quien se lo plantea suele ser la misma: ¿quién contrata a un piloto de drones para esto, qué se hace en una operación real y qué formación hace falta? Este artículo responde a esas tres cosas desde el lado del oficio. Si lo que buscas es la tecnología que UMILES desarrolla para cuerpos de seguridad y servicios de emergencia, está en UMILES Global Solutions.

¿Vienes de bomberos, protección civil o seguridad?

El curso no te enseña tu oficio: te enseña a meter el dron dentro de él. Búsqueda de personas, cámara térmica, puesto de mando y simulacros en entorno controlado.

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Quién trabaja con drones en emergencias y seguridad

Bajo la misma etiqueta conviven tres mundos con reglas de acceso muy distintas. Conviene distinguirlos antes de formarse, porque la formación es parecida pero el camino para trabajar no lo es.

Los servicios públicos de emergencia y seguridad

Bomberos, protección civil, policías, salvamento. Son quienes más operaciones de este tipo hacen y quienes más han incorporado el dron a su trabajo diario. El acceso a esos cuerpos va por su propia vía —oposición, en los profesionales; voluntariado, en muchas agrupaciones de protección civil— y ningún curso da una plaza. Lo que sí da la formación es la especialidad: quien ya está dentro, o quien entra, llega sabiendo usar el dron dentro de un operativo.

Los operadores civiles que colaboran con la administración

Empresas y pilotos que prestan servicios de drones y que, en determinadas situaciones, trabajan para una autoridad pública o a petición suya. Como veremos en el apartado legal, la norma española prevé expresamente esa colaboración en catástrofes, con condiciones.

La seguridad privada

Vigilancia perimetral de instalaciones extensas, apoyo en eventos, control de obras o de plantas industriales. Aquí el dron es una herramienta más del servicio de seguridad, y lo que importa es integrarlo en la operativa de vigilancia sin salirse de la normativa aérea. Hablamos del uso de los drones en este ámbito en drones en la seguridad privada.

Qué se hace en una operación

El piloto de emergencias no está para hacer fotos: está para darle información al que decide. El dron es un sensor al servicio del mando, y el piloto forma parte de una cadena en la que hay un responsable, un plan y unos tiempos. Los trabajos que más se repiten:

  • Búsqueda de personas. Barridos sistemáticos de una zona, a menudo de noche, con cámara térmica para localizar una firma de calor entre la vegetación o en terreno abierto. La imagen se envía en directo al puesto de mando para que los equipos de tierra vayan al punto exacto. Lo contamos en los drones en misiones de búsqueda y rescate.
  • Incendios. Seguimiento del avance del frente, localización de puntos calientes una vez controlado el fuego e información para decidir dónde se colocan los medios. Tratado en drones contra incendios.
  • Catástrofes y accidentes graves. La primera imagen de conjunto de la zona afectada, la delimitación de áreas de intervención y el apoyo al montaje del puesto de mando avanzado (PMA).
  • Vigilancia y escolta. Control perimetral de un recinto, seguimiento de un dispositivo o supervisión de un evento, donde el dron cubre lo que no ven las cámaras fijas.

Lo que tienen en común es la presión. Se vuela con tiempo meteorológico que no se ha elegido, de noche, con ruido de radio y con gente esperando la imagen. Por eso en esta especialidad se forma también en gestión del estrés, y no es un adorno del temario.

El sensor que manda: la cámara térmica

Como en las inspecciones, el aparato es un soporte y lo que decide la operación es lo que lleva colgado. En emergencias, la cámara térmica es la herramienta central: localiza personas, puntos calientes y focos que a simple vista no existen. Interpretar bien una imagen térmica, y saber cuándo engaña, es parte del oficio. En el oficio de las inspecciones con drones explicamos por qué no vale cualquier cámara térmica cuando hay que tomar decisiones con esa imagen.

El marco legal no es el mismo para todos

Es el punto que más confusión genera, y la respuesta depende de para quién vueles.

Si vuelas para un servicio público, tu operación entra en lo que el Real Decreto 517/2024 llama actividades no EASA. Su artículo 1.1.b las define: aduanas, policía, búsqueda y salvamento, lucha contra incendios, control fronterizo, vigilancia costera o similares, realizadas por organismos con autoridad pública. Según el artículo 12.1, a estas actividades se les aplican los reglamentos europeos de drones, con las salvedades y exenciones que el propio real decreto establece para ellas. Y el artículo 16 fija en dieciséis años la edad mínima para actuar como operador o piloto en estas actividades.

Si eres un operador civil y la administración te pide ayuda, el artículo 12.2 prevé que, cuando las autoridades públicas requieran la colaboración en situaciones de catástrofe conforme a la Ley 17/2015 del Sistema Nacional de Protección Civil, los operadores civiles puedan actuar en las mismas condiciones que las actividades no EASA. Tienen que estar registrados como operadores y coordinarse para minimizar riesgos. La clave está en el verbo: cuando la autoridad lo requiere. Presentarse por iniciativa propia en un incendio con un dron no entra en este supuesto y, además, puede interferir con los medios aéreos que trabajan en la zona.

Si trabajas en seguridad privada, el real decreto no te da un régimen propio: vuelas con las mismas reglas que cualquier operador civil, en categoría abierta o específica según lo que exija la operación. Una vigilancia nocturna, cerca de personas o fuera de la vista del piloto difícilmente cabe en la abierta, y ahí aparecen los escenarios estándar STS o la autorización operacional. A eso se suma algo que no es aeronáutico: las imágenes de personas identificables son datos personales, y el Reglamento General de Protección de Datos se aplica a quien las capta.

Y un último frente, cada vez más presente en seguridad: los drones que no deberían estar ahí. Cómo se detectan y neutralizan lo explicamos en sistemas anti-drones.

Se aprende en simulacro, no en el aula

56 horas presenciales en Madrid, en 14 días a lo largo de 3 semanas, con prácticas de búsqueda y rescate, montaje de puesto de mando y vigilancia perimetral.

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Qué formación pide el oficio

Tres capas, en este orden.

La aeronáutica. La base de piloto y, para buena parte de las operaciones de seguridad privada, la categoría específica. Es lo que se trabaja en el Curso de Piloto de Drones Profesional y en las certificaciones STS.

La operativa de emergencias. Saber dónde encaja el dron en un plan de emergencia, cómo se zonifica una catástrofe, cómo se trabaja con un puesto de mando y cómo se redacta un informe que sirva a quien decide. Es el núcleo del curso de piloto de drones en emergencias y seguridad.

El sensor y la práctica. Cámara térmica, retransmisión al puesto de mando y, sobre todo, horas de simulacro. Esto no se aprende en un aula.

Cómo es el curso de UMILES University

Lo diseñaron los especialistas de UMILES Global Solutions, el equipo que desarrolló el dron de seguridad y salvamento SATURNO, de fabricación española. Son 56 horas, repartidas en 14 días a lo largo de 3 semanas, en formato presencial en Madrid. La parte teórica se divide en ocho módulos:

  • PAS, puesto de mando avanzado (PMA), zonificación de emergencias y catástrofes, y el dron en los planes de emergencia.
  • Seguridad pública y privada, rescate, extinción de incendios e informes de peritaje.
  • Sintomatología del estrés de combate, supervivencia y manejo del estrés.
  • Sistemas anti-drones.
  • Planificación de vuelo, software aplicado y elaboración de informes.
  • Operación en situaciones de emergencia y de seguridad privada.
  • Cámara térmica, retransmisión al puesto de mando e incendios.
  • Búsqueda de personas.

La parte práctica son simulacros en entornos reales pero controlados: búsqueda y rescate de personas, montaje de un puesto de mando avanzado y sus procedimientos, escolta y vigilancia perimetral, y rescate y salvamento. Además, una especialización de seguridad y emergencias de 56 horas forma parte del segundo módulo del Curso de Piloto de Drones Profesional, para quien quiera el itinerario completo.

Lo que el curso no te da

Una plaza. Si tu objetivo es un cuerpo público, el camino es su proceso de acceso, y la especialidad es lo que llevas contigo. Si tu objetivo es la seguridad privada o trabajar como operador civil, la formación sí es la puerta directa, junto con las certificaciones aeronáuticas que pida cada operación.

Si todavía dudas entre esta especialidad y otra, en qué curso de drones necesitas según a qué te quieras dedicar están todas comparadas, y en las salidas profesionales del piloto de drones, los sectores que están contratando.

Te decimos por dónde empezar según de dónde vengas

  • ✓Formación homologada por AESA
  • ✓Prácticas de vuelo reales, no solo teoría
  • ✓Clases presenciales en Madrid
  • ✓Te decimos qué itinerario te encaja, sin compromiso

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